Cuando ya llega una cierta edad y la gente se cansa
No lo digo por mi.
Mi abuelo, con los ochenta recién cumplidos, le gusta andar todos los días unas hora u hora y pico. Lo hace para mantener cierta forma, para no quedarse parado en casa porque sabe que eso es una auténtica tontería. Sinceramente, es de lo mejor que puede hacer.
Ayer se cayó, tropezó con una especie de ladrillo gordo que el ayuntamiento ha puesto en la Avda. Salamanca, aquí en Valladolid, para delimitar el carril de bicicletas con los carriles de los vehículos.
No es que esté torpe, que no lo está, simplemente fue un despiste, y la edad hizo que no tuviera los reflejos suficientes como para soltar el palo que llevaba de la mano (que en cierto modo le ayuda a caminar, aunque realmente no lo necesita). El resultado fue que no puso las manos al caer y paró con la cara.
En el hospital, tras casi tres horas, le pusieron unos puntos por varias zonas de la cara. Y para casa. Todo bien, o al menos esta mañana he estado con él y no parecía demasiado jodido. En cierto modo por dentro está muy joven y puede aguantar cosas como ésta, y mucho peores.
Pero es una putada.
Hace ya unos tres años y pico, mi otro abuelo se empezó a encontrar muy mal en la madrugada, a eso de las 5 o las 6. Fue minero de joven entre otras profesiones (en la postguerra había que ganarse el pan con cualquier cosa) y tenía los pulmones machacados con una enfermedad denominada silicosis, aunque no con excesiva gravedad ya que no estuvo toda su vida trabajando en la mina, sino sólo una parte. Pero con más de ochenta años, cualquier cosa te puede joder.
Llevaba ya unos cuantos años que estaba utilizando un pequeño dispositivo que le ayudaba a respirar. Desconozco exáctamente lo que era, pero debía ser algo de oxígeno que se “enchufaba” durante unas cuantas horas al día, y eso le ayudaba.
Ese mismo día que se encontró mal murió al rato. Yo sólo recuerdo que me desperté a eso de las 9 y ya me lo dijo mi padre. Afortunadamente fue rápido.
Se cansó. Estoy convencido de que se cansó. Mi abuela (su mujer, vaya) nos dijo que él mismo la había dicho que no llamase a la ambulancia, que ya daba igual. Que estaba harto, y que tarde o temprano iba a llegar. Pues ahí llegó. Y punto, final.
Aunque la hubiese llamado, parece ser que no la habría dado tiempo a llegar. Por cierto, fue el día del cumpleaños de su hija, mi madre.
Hace año y medio, aproximadamente, mi abuela llevaba ya unos dos años (si no he hechado mal la cuenta) viuda, y desde entonces estaba excesivamente cansada, harta. Decidimos entre toda la familia, ella incluida, que una de las mejores opciones posibles era meterla a una residencia/asilo/hogar, cualquier eufemismo es peor que el anterior. Allí estuvo, hasta que un día se cayó de la cama y se rompió la cadera. Tendría también unos ochenta y tantos.
Se rompió la cadera y a los pocos días fue operada. La operación fue bastante bien, pero ella ya estaba muy cansada. Estaba muy cansada de no estar con su marido, de haber pasado cincuenta y tantos años con él y llevar ya dos separados. Estaba cansada de estar sola en su casa. Cansada de estar sola en la residencia, aunque nosotros (sobretodo sus hijos y su nieta, mi hermana) ibamos a visitarla cada poco tiempo. Cansada de otra operación más (tuvo cáncer hace ya muchos años, yo no tengo recuerdo de aquello). Cansada de pensar en que tras la operación le tocaría una dura rehabilitación, y todo con sus ochentaitantos años a sus espaldas.
Al mes de la operación, cuando sólo llevaba una semana y media de vuelta en la residencia, fue a dormir por la noche y ya no volvió a despertar. Se cansó ya de todo. Y veo totalmente normal ese cansancio residual.
Ayer cuando me enteré de que mi abuelo se había caido, no pude hacer otra cosa más que recordar lo que les pasó a mis otros abuelos.
¿Se habrá cansado ya mi abuelo?
Afortunadamente ésta mañana una de las primeras cosas que he hecho ha sido ir a visitarle, ver qué tal está y cómo lo lleva. Afortunadamente él no está cansado, sabe que ha sido un despiste y que eso podemos tenerlo cualquiera.
Se con total seguridad que en un par de semanas, cuando le hayan quitado los puntos y las heridas ya estén curadas casi al completo, él volverá a salir a andar. Saldrá igual, porque no está cansado de eso. No está cansado ni de andar ni de vivir. No está cansado de nada y aún le queda mucho, mucho por delante.
Y este año ha hecho los 80.
PD: nunca pensé que podría llorar escribiendo una entrada. Lo siento, pero en cierto modo lo necesitaba.
Mi abuela (84) está más o menos igual, hace muy poco tuvo un pequeño derrame y cada vez le cuesto todo un poco más. Se va notando que ella, cmo dices, se cansa.
Ley de vida. Puta ley de vida.
ElGekoNegro
25 Abr 09 at 3:44
Jo, una entrada muy bonita Pablo. Me ha hecho recordar a todos mis mayores que ya se han ido. Creo que todos ellos vieron en un momento de su vida que ya no debían estar aquí, que su vida había culminado, y se fueron.
Algún día escribiré en mi blog sobre ellos, sobre todo de mi abuela, ya que me gustaría compartir con el resto de la gente cómo se puede vivir superándose día a día, a pesar de que no te vaya nada bien.
Lo bueno de eso, es guardar bien las enseñanzas de la experiencia y los buenos recuerdos y sentimientos que nos dejaron, quizás los más bonitos que tengamos nunca.
RaFa...eL
25 Abr 09 at 4:01
Yo también tengo un par de experiencias similares y sí, creo que lo peor que puede pasar es “querer dejar de vivir” o “no tener nada por lo que vivir”. Primero deciden no salir de casa, después se olvidan de tomar su medicación, luego deciden “para qué lavarse” y después llega lo inevitable “para qué vivir”.
Supongo que no podemos hacer más, es ley de vida. Así es la vida (tristemente).
bydiox
25 Abr 09 at 12:39
Pablo, me has hecho recordar a todos mis mayores. A todos los que, antes o después, se han ido cansando y han quedado en el camino.
Supongo que es normal. Que todos terminaremos cansados. ¡Pero cómo jode!
Un abrazo, compañero.
Rafa Osuna
25 Abr 09 at 15:59
Vaya, nunca pensé que me saltara la lagrimica al leer un texto. Yo por suerte aún cuento con las 2 abuelas y 1 abuelo. El pobre está muy jodido, le duele la rodilla y poco puede hacer para distraerse por lo que está muy cansado de la vida; por el contario, su mujer (mi abuela) está de lo más bien, no para por casa ni un momento y la otra abuela ni te cuento, lo único que hace es apuntarse a viajes del inserso para no estar parada en casa en ningún momento y pensar que ya está cansada de la vida.
Lo siento por tus abuelos ‘cansados’ pero miralo por el lado positivo: los que quedan no están cansados ^^
Wishu
25 Abr 09 at 16:47
Me alegro de que os haya gustado a todos ésta entrada, la verdad es que ponerse sensiblón de vez en cuando viene bien ;-)
WhisKiTo
25 Abr 09 at 17:05
Excelente entrada, whiskito, casi me haces llorar a mi también. Cuida de ese abuelo incansable.
koala
25 Abr 09 at 18:05
Por una vez, el comentario lo voy a reservar para charla cerveza en mano, cuando junte tiempo y me plante unos días en (mi) Pucela. Agradezco que compartas estas reflexiones :)
Eduardo T
26 Abr 09 at 3:04